miércoles, septiembre 23, 2009

pautas para leer el tarot

¿En qué nos basamos para interpretar el oráculo? En el concepto junguiano de la sincronicidad para explicar cómo funciona el mismo. La sincronicidad consiste en la unión trascendental de dos hechos que aparentemente parecen desligados y que sin embargo, conforman una unidad física y psíquica. El hecho de extraer una carta es un hecho físico, el problema, la consulta es un hecho psíquico, el momento en que se extrae una carta y la situación determinada comparten la misma esencia por ende el significado arquetípico de la carta nos va dar la respuesta a la inquietud que se plantea. Marie von Franz en su libro “Adivinación y Sincronicidad” explica muy claramente este fenómeno. Entonces la interpretación se enriquece, no se trata ya de predecir tal o cual situación externa que deja a la persona en un lugar de dependencia con respecto al afuera, sino de conocer cuál es la cualidad energética del momento en el que nos encontramos, cualidad que tiene que ver con su propio mundo interior, y obviamente la interacción de ese mundo con el afuera. Ese conocimiento le va a servir a la persona para poder tomar mejores decisiones.
El tema de los tiempos en el tarot es un tema que genera cierta polémica. ¿Se pueden determinar? Muchos intérpretes del tarot utilizan los arcanos menores. Es muy difícil hablar de tiempos a la hora de consultar el tarot. Al basarnos en la teoría de Jung podemos considerar la calidad “activa” o “pasiva” (masculino-femenino) de la carta a la hora de definir si una situación se puede definir en forma rápida o por el contrario llevará un proceso más complejo en el tiempo. Las cartas activas son cartas de concreción. El Sol, El Carro, El Mago, etc. arquetipos de orden masculino (actividad, lucha, acción, fecundidad, racionalidad), mientras que las pasivas se refieren a energías femeninas (introspección, fecundidad, receptividad), como la Sacerdotisa, la Emperatriz, El Ermitaño, La Luna etc, obviamente tendremos que ver también con qué otras cartas están acompañadas. Así también los arcanos que representan iniciaciones tales como El Colgado, La Muerte nos hablan de procesos que llevan su tiempo de elaboración, o sea son cartas que marcan tiempos más o menos prolongados.
Personalmente no trabajo con cartas invertidas. Considero que toda carta como el arquetipo que representa contiene su aspecto luminoso y sombrío (yang y ying). En algunos casos como por ej “El Sol” la luz predomina por sobre la sombra mientras que en “La Luna” es exactamente al revés. Sé que en muchos textos se sugiere trabajar con cartas invertidas, pero en mi opinión estamos estudiando un oráculo que encierra una sabiduría a la cual hay que aproximarse con la intuición. Al aplicar la inversión de las cartas queremos vincularnos con el tarot aplicando la lógica: blanco o negro, al derecho es tal cosa, a la inversa otra. Pensemos en la teoría de los opuestos de Jung, en el ying y el yang que mencionamos antes. Las energías no son positivas o negativas per se, en la sombra esta la luz y en la luz esta la oscuridad, siempre. Trabajar con cartas invertidas es recortar esa posibilidad por una cuestión de orden mental. Repito: hay que aproximarse al tarot de la mano de la Sacerdotisa no mediante el pensamiento racional de El Emperador.
Por otra parte las combinaciones de cartas en una misma tirada nos darán la pauta de la cualidad energética de la respuesta. Propongo utilizar el oráculo para captar la esencia de la situación dada y cómo estamos situados frente a aquella. En función de esa energía podemos hacer conscientes nuestras posibilidades, y cuestiones a considerar y tener mejores herramientas a la hora de tomar nuestras decisiones. Sin embargo, hay que tener en cuenta también que nada es definitivo, lo único permanente es el cambio, nada es bueno o malo en sí mismo, simplemente es.
Uno de los obstáculos más frecuentes que observo en la enseñanza del tarot es la tendencia a interpretar las cartas en forma individual de acuerdo al significado. Por ejemplo en una tirada de tres cartas, se lee una por una y no se puede ver la totalidad, uno se conecta con el tarot desde el hemisferio izquierdo intentando recordar cuál era el significado de las cartas en cuestión en lugar de hacerlo desde el hemisferio derecho, una vez mas El Emperador por sobre La Sacerdotisa. Por eso creo que es tan importante aproximarse al mundo de tarot y a cualquier otra disciplina esotérica con los canales abiertos, entregados a nuestra intuición, conectándonos con nuestro sentir y no únicamente con nuestra mente. La clave es realizar una alquimia entre las cartas, fusionarlas, encontrar un hilo conductor que provoque el insight y traiga a la conciencia aquello que estaba enterrado en el inconsciente. Cuando vamos al teatro a ver una obra los personajes en escena tienen su individualidad, su propia voz y sin embargo forman parte de una misma pieza artística, ellos en conjunto cuentan una historia. Nosotros nos conectamos con la historia y al mismo tiempo podemos también comprender el sentir de los personajes. De la misma manera nos tenemos que relacionar con los arcanos, cada uno tiene su color, su impronta energética, pero sobre la mesa como respuesta a una pregunta conforman una unidad que hay que transmitir, ellos son los personajes que articulan la obra que se juega en el escenario de la vida de quien consulta. A veces la respuesta es clara porque los arcanos que surgen tienen energías afines, en otras oportunidades los arcanos plantean energías opuestas, que no hacen más que mostrar los distintos matices que involucra la respuesta, las “contradicciones” y/o “dualidades” del tema a responder.
Un método que utilizo para interpretar el tarot es conectar el arcano mayor que se extrae con la inmediatamente anterior y posterior, aunque no estén en la mesa, las invitamos a participar. Por e.j. si el consultante nos pregunta acerca de su estado de situación actual y extrae la carta de La Templanza la relacionamos con la inmediata anterior o sea La Muerte, entonces inferimos que la persona viene de atravesar una crisis importante de la que acaba de salir, se siente relativamente en paz, en un proceso de reciclaje de lo viejo y de apertura hacia lo nuevo, su ego ha sufrido un golpe importante, la carta inmediatamente posterior es El Diablo, de tal modo que es muy importante que la persona logre realizar un proceso de purificación interna desprendiéndose de lo viejo, asumiendo la nueva realidad y se enfrente a sus partes oscuras, sus miedos, sus dependencias, de modo tal que se encuentre lo más libre posible para emprender la nueva etapa. Veamos otro ejemplo, imaginemos que esta vez es El Carro, la persona viene de un proceso de muchas dudas, inseguridades (El Joven Enamorado), finalmente se jugó por sus deseos y accionó, ahora si se cae en un exceso de confianza en sí misma y se cree omnipotente, no respeta los ciclos, se ciega y no presta atención a los intereses de los demás puede que tenga que responder por los daños causados ya sea en la Justicia humana o la divina (La Justicia).
Ningún oráculo es infalible. Cuanto más sepamos acerca del lenguaje simbólico que está presente en los arcanos, y más nos conectemos con nuestra propia intuición, mejor interpretaremos su mensaje. Nuestra misión como intérpretes del tarot es aclarar ideas, conceptos, ayudar a la persona a conectar con su propio interior, con su sabiduría, con su inconsciente que es de dónde emanan todas las respuestas.
Sin embargo, lo interesante del tarot es que no necesitamos convertirnos en intérpretes profesionales sino que podemos aplicarlo en nuestra vida cotidiana. Cuando necesitamos entender la energía de determinado momento o situación el tarot puede ayudar a graficarlo y a comprender el mensaje universal que se encuentra debajo de la superficie.


bibliografia recomendada

"Jung y el Tarot" Sallie Nichols es muy completo y claro en el desarrollo de los conceptos de la psicología junguiana al tarot

La trilogía de Robert Wang
"Junguian Tarot" (en ingles)
"Psicology and Tarot" Robert Wang
"Perfect Tarot Divination"

"El héroe de las mil caras" Joseph Campbell fundamental para entender el mito universal del héroe

"Mitos, ritos y símbolos" Fernando Schwarz

"Jung y el Proceso de Individuación" Alberto Chislovsky

"Recuerdos, sueños y pensamientos" biografía de Carl Jung imprescindible para comprender la obra de Jung. Toda la obra de Jung Editorial Trotta

"Dioses interiores" Laura Winkler

"El horóscopo del tarot" Roberto Torres

"El tarot y el viaje del heroe" Hajo Banzhaf el autor relaciona las distintas etapas del viaje del héroe con el camino evolutivo del tarot

"Diccionario de Símbolos" J. Chevalier Alain Gheerbrandt

miércoles, septiembre 16, 2009

El Carro en la actualidad y en los sueños











El Arcano N° 7 "El Carro" viene a continuación de "Los Enamorados". Luego de la parálisis que planteaba la escena del hombre que se debatía entre dos mujeres - el ánima por un lado representada por la mujer joven y la madre simbolizando el origen, los mandatos sociales, culturales y familiares por el otro - "El Carro" se presenta para imprimir movimiento. La duda de este Joven Enamorado que no podía decidir entre una opción y otra finalmente materializa su atracción por la mujer joven y entonces se sube a su propio "carro", va hacia la conquista de su propio destino, que no es más que el encuentro con su "self".




El carro es un símbolo muy utilizado por las distintas culturas, tanto con contenido simbolico como asi también como elemento de utilidad concreta. En términos simbólicos es el instrumento por el cual la psique se dirige hacia su transformación final, una regeneración que tiene que ver con escuchar el corazón, seguir la propia ruta, ser valiente, autónomo, independiente. Es netamente un arcano masculino entendido en términos de energía activa, emprendedora, de concreciones. Dos advertencias son necesarias a la hora de conducir el carro: destreza y prudencia. En este camino de evolución que nos muestra el tarot el ego aún es inmaduro, en el tarot marsellés es un principe quien conduce, no un rey. El conductor debe relacionarse con su "anciano sabio" para poder tener un viaje armonioso, productivo y con un buen destino. De lo contrario puede que el carro vuelque y que quien lo maneja salga lastimado o termine lastimando a otros. Esto se aplica a la vida del hombre. El camino hacia la conquista de la conciencia nunca es fácil, está plagada de peligros, y el enemigo principal puede ser la propia soberbia.




El automovil de nuestos días es el receptáculo moderno del simbólico carro, nos permite desplazarnos, conocer paisajes nuevos, proyectar en el una continuación de nuestro hogar, de nuestra "persona" entendida en términos junguianos. El hombre moderno le da mucha importancia a la tenencia del auto, sólo que generalmente lo entiende como símbolo de status y establece una relación particular con el, como si el auto fuera una prolongación de su masculinidad. El hombre urbano, alienado por la vida del siglo XXI, alejado del cosmos, de su propia naturaleza, probablemente no repare en este "condicionamiento" arquetípico. Sin embargo, la necesidad de tener un auto propio es intensa. Surge en la adolescencia, época en la cual la persona está construyendo su identidad, momento en que el estado autoriza la expedición de la licencia de conducir y se mantiene a lo largo de la vida, con especial énfasis en el género masculino, sin dejar de lado a las mujeres que han conquistado en gran medida su individualidad.




El hombre y la mujer sueñan. La psiquis tiende a tomar elementos concretos de la realidad, es posible que sueñen con carros romanos o egipcios, pero es más probable que ese carro antiguo sea ahora un auto contemporáneo. En términos generales podemos relacionar el hecho de soñar con esta temática con el simbolismo del carro. Por supuesto que es necesario saber en qué contexto se majera ese auto: si quien sueña es el conductor, si es copiloto, qué sucede en la escena, etc. En principio es posible que el soñante se encuentre en un momento marcado por una gran necesidad de actividad, independencia y autonomía, o que desee experimentar cambios, experiencias nuevas. Lo masculino entendido como energía pareciera estar destacada, sea el soñante un hombre o una mujer, los atributos "positivos" de El Carro se aplican a esta situación. Sin embargo, si en el sueño el auto vuelca, choca, se cae a un precipicio o por cualquier circunstancia el conductor pierde el control del vehículo estamos frente a la sombra de "El Carro" y se aplica lo dicho anteriormente. El soñante no puede controlar su individualidad, se escapa de su control, se destruye, cae, se entrega al abrazo de la "Gran Madre", no puede avanzar.




El Carro entonces representado en los sueños como un auto contemporáneo simboliza nuestros deseos de dejar partir cualquier situación, creencia, mandato, etc que nos aparte de nuestros deseos más profundos. Así como el héroe-guerrero parte de su comunidad para conquistar su cometido, el hombre moderno también siente la necesidad de luchar contra sus aspectos regresivos y liberar su ser.




En mis cursos de tarot utilizo las técnicas de interpretación de los sueños basada en lo arquetipal para comprobar cómo los arcanos van despertando contenidos inconscientes en quienes los reciben. Independientemente de ello, creo que conocer la dimensión simbólica de nuestra realidad nos permite comprendernos mejor como seres humanos hermanados por nuestra herencia arquetípica, ancestral y por ende enriquecer nuestra existencia.