miércoles, octubre 31, 2012

La Muerte: Todo se Transforma

PALABRAS CLAVE: DESTRUCCION - RENACIMIENTO - CRISIS - SOLEDAD - TRANSFORMACION - FERTILIDAD

La carta anterior nos enfrentaba con el arquetipo de la iniciación, a través del sacrificio de todo lo conocido hasta el momento nuestro héroe padecía una suerte de castigo e inmovilidad que le obligaba a detener su camino y reflexionar. Sin embargo ese estado no ha de durar para siempre y es seguido por el arcano número trece, La Muerte que trae consigo la destrucción de lo existente y la consecuente transformación de lo viejo en lo nuevo.
El dibujo de la carta del tarot marsellés nos muestra a un esqueleto con una guadaña y a sus pies las cabezas y miembros de varios personajes, entre los que vemos a quien aparenta ser un rey. Dice Sallie Nichols que ese desmembramiento que sufre nuestro héroe está representado en la carta por las cabezas (ideas), puntos de vista (pies) y actividades (manos). Todo aspecto de la vida anterior ha sido triturado e incluso el principio guía representado por la cabeza del príncipe que era el conductor del arcano n° 7 El Carro. Sin embargo, nada se ha perdido, todo está a punto de renacer. La muerte es nada más que la otra cara de la vida. Dice Nichols que en muchas culturas primitivas todos los años se mata simbólicamente al rey desmembrándolo y comiéndolo ritualmente para asegurar fertilidad a las cosechas nuevas y a la revitalización del reino. Las iglesias cristianas conservan hoy esta idea en la comunión. La idea de la revitalización la encontramos en esta carta en los brotes que surgen de la tierra.
Para Robert Wang la muerte es el tema principal de la filosofia y la religión porque los misterios de la muerte son los misterios de la vida. La muerte es también una preocupación primaria en las investigaciones de Jung. Y a pesar de que sus comentarios en ese tema son de alguna manera eclipsados por sus postulados del inconsciente colectivo y de los arquetipos que habitan ese reino, sus conclusiones acerca de la naturaleza y significado de la muerte están entre sus más importantes contribuciones. Jung creia que las religiones idealmente servian al propósito de prepararlo a uno para la muerte, a pesar de que el expresó preocupación acerca de que ciertas formas de la actividad religiosa eran extremistas al establecer que el único valor real en la vida es la camino de entrada hacia la muerte.
Las ideas acerca de la carta del tarot de la muerte han evolucionado significativamente desde las simples explicaciones de los artistas de la iglesia medieval cristiana. Hoy la filosofia del tarot tiene mas en comun con las religiones orientales que con el cristianismo. Además como arquetipo de la transición la muerte es descripta por un pasaje en los Uspanishads que dice que el arbol de samsara o el universo relativo, es caracterizado por una continua serie de nacimientos y muertes, sin comienzo ni final. La única manera de cortar esto es a través del conocimiento y la realización de la identidad del atman con Brahman. El Katha Uspanishad enseña que el reino de la muerte que trae la enfermedad y la vejez tiene poder solo sobre aquellos que están atrapados en el ciclo de la tierra. Aquellos que logran fusionarse con los opuestos no son mas sujetos de la muerte sino que experimentan la vida cósmica hasta el fin de ese ciclo, cuando son absorbidos a la pura conciencia.
La unión de los opuestos es por supuesto lo que los místicos occidentales llaman la conjuntio, el matrimonio místico de los opuestos simbolizado por el sol y la luna, hombre y mujer, conciente e inconsciente. El medio para la ultima reunión de estos opuestos, y del escape del sufrimiento humano, es el tema principal de los misterios orientales y occidentales.
La idea es muy claramente expresada por los gnósticos cristianos. En, por ejemplo, El Gospel de Philip, el autor valentiniano atribuye la muerte a la separación de Eva de Adán (del hombre original de la mujer original). “Si la mujer no se hubiese separado del hombre” el escribió, “ella no se hubiera muerto con el hombre. Su separación se convirtió en el comienzo de la muerte. A raíz de esto Cristo viene a reparar la separación y a reunir a los dos.
Una particular influencia en las actitudes acerca de la muerte en el misticismo occidental fue la kabalah que comenzó a atraer la curiosidad de los intelectuales en Occidente después de la expulsión de los judios de España en 1492. Este kabalismo tardio de quien Isaac Luria fue el primer exponente, enfatizó la muerte y el renacimiento como un proceso de evolución, la trascendencia de lo que conduce a la unión con Dios.
Yendo al ambito de lo psicológico la sensación que uno tiene cuando se conecta con este arcano, es la de estar hecho pedazos, totalmente destruido y desorientado, todo está tirado por el suelo como si un inmenso huracán hubiese entrado en nuestras vidas sin previo aviso y no pudiésemos más que contemplar los despojos sin saber cómo seguir. Nos sentimos llenos de terror y espanto. Todo nuestro mundo entra en crisis. La clave para superar este momento es recuperar el centro, en medio del cambio, tomarse un tiempo para acomodarse a esta transición, la muerte es una energía ying que requiere tiempo para asimilar el proceso y poder ver con claridad. En realidad lo que se juega en este momento, a lo que nos enfrenta la vida es al desapego, conocemos la pérdida y nuestro ego sufre. Decimos “mi” marido, mi casa, mi hijo ... como si nos pertenecieran y luego un día nos damos cuenta que nada es nuestro, o lo más duro aún es asumir que nunca lo ha sido, ni aún lo relativo a nuestro cuerpo nos pertenece. Cada muerte, cada duelo, cada pérdida nos prepara para nuestro viaje final. Sin embargo, es una idea difícil de aceptar, en especial para el hombre occidental. Nos cuesta aceptar los cambios y lo desconocido. Pero aunque "olvidemos" a la muerte ella no se olvida de nosotros.
Es interesante como el esqueleto suele ser el símbolo de la muerte, ya que es en realidad lo que permanece aún después de la descomposición de la carne, aquello que nos identifica, lo más verdadero de nosotros mismos y según Nichols es símbolo de movimiento y a la vez de estabilidad, el marco sobre lo que todo lo demás se apoya, se mueve y funciona como una unidad y es también lo que permanece a través del tiempo. En realidad el esqueleto simboliza nuestro sí mismo, la verdadera esencia que permanece cuando todo lo demás se ha perdido.
Según Jung quien no sabe morir no sabe vivir. Quienes han tenido un contacto directo con la muerte y han sobrevivido encuentran en sus vidas otros significados más profundos. A medida que uno entiende que aceptando la finitud de las experiencias y ejercitando el desapego que es en definitiva aceptar a la muerte como parte de nuestra realidad, puede uno comenzar a vivir más intensamente. Quien niega a la muerte niega la vida. El no fluir con la muerte simbólica es buscar la propia muerte, ya que la negación de la muerte como de cualquier otra cosa la traerá como destino. Si la tentación de no evolucionar, de resistirnos a los cambios, de permanecer como el arcano anterior, paralizados y colgados de estructuras perimidas, es demasiado fuerte entonces la muerte puede aparecer disfrazada de enfermedades, accidentes, actividades autodestructivas etc, el cambio llega aunque lo tratemos de evitar, lamentablemente aún cuando podamos ampliar nuestra perspectiva, puede ser ya tarde para modificar el rumbo de nuestra vida.
En el tarot junguiano vemos a un esqueleto con su mortaja caminando por un puente que a medida que avanza se desmorona, a medida que la muerte se hace presente lo viejo muere, las viejas ideas caen, lleva una guadaña que corta y limpia el terreno, se asocia con el planeta Saturno. A lo lejos se ve un caballo que representa lo instintivo, todo aquello que nos genera apego, la mujer representa a la madre que contempla horrorizada a su hijo, La Muerte, la madre que da vida y a la vez también mata.
Así la Muerte ha pasado por nuestro camino, transformando el paisaje, y al héroe. Ya nada será igual, pero si él ha sabido asimilar la experiencia seguramente ahora podrá “vivir” con intensidad y se dejará fluir con el angel de La Templanza – nuestro próximo arcano – en la recuperación de aquello que pueda ser recuperado, la sanación de las heridas y la revitalización de la conciencia.

2 comentarios:

  1. Anónimo12:25 a.m.

    Gracias por retomar tus escritos. Me sirven mucho para meditar el sentido de cada arcano. Mucha luz, Carmen.

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  2. Gracias Marta por tus comentarios y por tu luz ...

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