martes, octubre 30, 2012

La Justicia ¿Humana o Divina?

PALABRAS CLAVE: REPARACIÓN – COMPENSACIÓN – EQUILIBRIO – RACIONALIDAD – ECUANIMIDAD – IMPARCIALIDAD – ARMONÍA – MEDIACIÓN – INTELIGENCIA –REALIDAD – LIMITES

“El Sol no sobrepasará sus límites, si lo hiciera las Erinnias, colaboradoras de la justicia le reprenderían” Heráclito
Podemos ordenar al Tarot en tres dimensiones. La primera hilera va desde el Mago hasta el Carro corresponde al reino de los dioses, aquí todas las figuras parecen sobrehumanas y gigantes, a excepción del joven enamorado y del carro que ya nos están mostrando su humanidad.
La segunda hilera empieza con la Fuerza y termina con La Templanza y es el reino del equilibrio, de la realidad terrestre y de la conciencia del ego, se corresponde con el reino de los hombres.
La tercera hilera empieza con el Diablo y termina con el Mundo y es el reino de la Iluminación o Autorrealización.
Esta segunda hilera que comienza con la Justicia es la mediadora entre las otras dos dimensiones:

- La Justicia es necesaria para equilibrar las potencialidades del Mago y del Diablo.
- El coraje (La Fuerza) nos ayuda a aliarnos a nuestra parte instintiva para atravesar los momentos oscuros de nuestra vida (La Luna) a la vez que nos sirve para construirla sobre bases sólidas (El Emperador).
- La Templanza nos “templa” para que manejemos El Carro de tal forma que nos conduzca nuestra consagración (El Mundo).
- El encuentro con nuestra sabiduría (El Ermitaño) nos ayuda a gestar (La Sacerdotisa) los cambios necesarios para realizar aquellas reformas que nos lleven a nuestra propia evolución (La Torre).
- La conciencia que nos da el entender que la vida es una Rueda nos da la esperanza (La Estrella) para soportar las dificultades, sanar nuestras heridas y esperar los frutos que nuevamente nos brindará la Madre Tierra (La Emperatriz).
- La Muerte nos ayuda a terminar con la dualidad y nos prepara para renacer a una nueva vida (El Juicio).
- En tiempos de sacrificios y situaciones paralizantes El hierofante es el guía que nos puede ayudar a comprender, aceptar, y encontrarnos con nosotros mismos para recomenzar (El Sol).

El arcano anterior a la Justicia es el Carro. Habíamos visto que luego de la indecisión, el miedo a crecer y las dudas que atormentaban al Joven Enamorado nuestro héroe había tomado las riendas de su propia vida, se había subido a su carro y ya se encontraba en camino. Habíamos dicho también que este era un viaje peligroso, lleno de aventuras, en el cual el héroe debía tener un gran autodominio para manejarlo y evitar accidentes o distracciones, o confundirse y optar por el “falso viaje”, pero por sobre todo debía evitar caer en la trampa de la hybris. A este arcano le sucede la Justicia. El héroe es un adulto o está en vías de serlo, y ahora ya no estarán sus padres para hacerse responsables de sus actos, él deberá hacerse cargo de su vida por entero, de sus acciones y de sus omisiones. En las legislaciones actuales un niño no es legalmente responsable, pero un adulto plenamente capaz y en el uso de sus facultades mentales sí lo es. La Justicia actúa como un contrapeso que viene a bajarle la velocidad al Carro, y advertirle al héroe que si atropella al otro, si causa un daño, si se daña a sí mismo, si altera de algún modo el equilibrio existente, deberá responder por eso. Si lo pensamos en términos colectivos ella es la aliada de su par El Emperador, mientras este crea la civilización, el estado, que se basa en la dimensión axiológica y espiritual que aporta el Hierofante, La Justicia colabora con aquel en lo que se refiere al ordenamiento del caos. El Poder Judicial en la división de poderes de un estado de derecho es quien aplica la ley e imparte justicia, lo que no implica que las leyes del estado y su interpretación a cargo de los jueces sean "justas", para aquellos que entienden que la Justicia es un valor relativo y no absoluto.
La Justicia es parte del aprendizaje del héroe, nuestro camino es individual pero no estamos solos, vivimos en sociedad y para que esa convivencia sea lo más pacífica y armoniosa posible deben respetarse ciertas reglas de conducta que son propias de cada comunidad. Dejamos atrás el Joven Enamorado que tenía problemas con la entrega, ahora la Justicia nos enseña que los pactos deben ser cumplidos, y que el héroe debe asumir sus compromisos.
Todos apelamos a la Justicia cuando nos sentimos dañados por alguien, hemos sido despojados de algo que era valioso para nosotros. Perseguimos lo que es “justo” pero ¿sabemos qué es la justicia?
Un reconocido jurista romano, profesor de derecho de la antigüedad llamado Ulpiano decía que se hacía justicia cuando se daba a cada uno lo suyo, pero ¿qué es lo que nos corresponde? En la actualidad recurrimos a los jueces que son quienes imparten “justicia” cuando queremos que las cosas vuelvan a su estado anterior, o al menos perseguimos una compensación en el caso que hayamos perdido algo. Llegamos entonces a dos conceptos fundamentales de justicia: el equilibrio y la reparación. Un hacer o un dejar de hacer ha producido un desequilibrio que se traduce en un daño y entonces yo que he sido perjudicada quiero que alguien restaure lo dañado. ¿Es posible volver al estado anterior? Si descubro que mi socio me roba aún cuando me devuelva lo robado ¿puedo volver a tener la misma confianza? Los jueces intentan compensar el daño material y moral ocasionado, pero puede el dinero aliviar el dolor de la pérdida de un ser querido, puede hacerle olvidar a la víctima su vejación? No, por eso es una compensación y no una restauración completa, lo que sucedió no tiene retorno. ¿Nos satisface la justicia de los hombres aún en el caso que el juez falle a nuestro favor? ¿Alcanza? ¿Nos hacemos responsables del conflicto o le echamos la culpa al otro? ¿Somos objetivos a la hora de apreciar lo justo o pensamos que la justicia se hace presente sólo si se termina haciendo lo que nosotros queremos? Y entonces llegamos a otro concepto de justicia la “responsabilidad”. Acordémonos que el héroe se tenía que hacer cargo de su vida. Es el protagonista de su propia película. Cuando asumimos una postura adversarial frente a un conflicto que llevamos a la justicia y negamos nuestra participación en el hecho, nos sentimos “víctimas” retrocedemos al estado anterior, al reino de los dioses, nos sometemos a sus fuerzas, no somos dueños de nuestro destino y así nos quedamos paralizados, como el Joven Enamorado, tomados por su arquetipo que responsabiliza a las mujeres de ser tal cosa o de no ser tal otra mientras ignora que en él radica el conflicto. No puede haber Justicia sin responsabilidad. Afortunadamente, desde hace algunas décadas en el mundo y aproximadamente diez años en nuestro país la mediación es un proceso mediante el cual se puede apreciar más de cerca este concepto de responsabilidad. En una instancia de mediación las que deciden son las partes, el mediador es un tercero neutral, ajeno al conflicto, pero no es un juez que va a decidir por ellas. En este proceso el mediador intentará que las partes entiendan que ambas han co-construido el conflicto y que así como han contribuido a generarlo también podrán crear una solución que satisfaga mejor sus intereses.
Según Aristóteles la justicia es una virtud que implica castigo y equilibrio, los dos símbolos de la carta número ocho del tarot; la espada y la balanza. En la carta la justicia está sentada en un trono, inmóvil. El trono resalta su importancia, la superioridad del principio femenino. Si bien su función exaltada es la razón, (función masculina) como veremos más adelante, cabe destacar que es una mujer. En ella se reúnen los opuestos, juzgar es una actividad masculina teñida por la profundidad y la complejidad de lo femenino. Mira hacia el frente, está posicionada en el aquí y ahora, en el momento presente, el desequilibrio se produjo en el pasado pero no tiene sentido apegarse a él, la reparación debe llegar hoy. Algunas veces lleva los ojos vendados porque ella no se pierde en los detalles ni se deja seducir por las apariencias, su visión es interior. En una mano sostiene una espada que apunta al cielo, esto nos remite a la justicia en concordancia con el espíritu. Podemos preguntarnos ¿existe la justicia divina? Si la justicia humana falla, o es tan lenta que no repara, o no me deja satisfecha puedo apelar a la divina? La espada que apunta al cielo nos está diciendo que en definitiva si escapamos a la justicia humana no escaparemos a la divina, creamos o no en dios, no podemos negar que la naturaleza misma busca su propio equilibrio. Cuando una persona pierde un órgano los demás se agudizan. La espada también sirve para separar, discernir, al igual que la mente. Esto nos indica que la justicia es sustancialmente racional, lo que no quiere decir dejar de comprender la dimensión de lo humano en su totalidad ni tampoco dejar de considerarlo. La Justicia es imparcial y para serlo debe juzgar de acuerdo a criterios objetivos no a subjetividades. Si bien la espada está fija también la podemos relacionar con la lucha, obtener justicia no es sencillo, lleva aparejado cierta pelea, de hecho los conflictos a veces llegan a convertirse en verdaderas guerras. La espada también se relaciona con la posibilidad de cortar. San Miguel Arcángel lleva en sus manos una espada con la que vence al demonio. La espada sirve para discriminar y también para cortar con las fantasías infantiles, lo patológico, lo que ya no nos sirve. El concepto de castigo me parece más adecuado dejarlo para el ámbito de la justicia humana. Sin embargo, nuestra Constitución prescribe que las cárceles serán para la re-socialización de los reclusos y no para su castigo. ¿La justicia implica castigo? A veces suele confundirse justicia con venganza. En este caso estamos frente a la sombra de la justicia. El lado luminoso de la espada es la inteligencia, pero su sombra es la utilización de esa inteligencia para fines ilegítimos: la manipulación, la traición, los prejuicios, la condena, el excesivo cálculo, la especulación, el dogmatismo, la severidad. Estamos tan dolidos, nos sentimos tan avasallados, que gritamos “Castigo para los culpables” cuando no alzamos la espada y hacemos justicia por mano propia, olvidándonos que la justicia también sostiene una balanza. Aquel que dañó y puso en riesgo a los demás miembros de la sociedad debe ser apartado hasta que él se “restaure” y pueda volver a ser digno de vivir con los demás.
El otro símbolo de la Justicia es la balanza. Los dos platillos son parte de un todo, lo que los conecta es la balanza, esos platillos simbolizan los dos opuestos en perfecto equilibrio: mente – sentimiento (aire-agua); intuición - percepción (fuego-tierra). A diferencia de la espada la balanza es móvil lo que nos sugiere la relatividad de la experiencia humana y la necesidad de sopesar cada actuación individual como un hecho único. La antigua diosa Maat, la diosa egipcia de la justicia, la verdad y la ley pesaba las almas de los muertos para determinar su suerte en el mundo inferior. Colocaba una pluma (símbolo del aire) en uno de los platillos y el corazón del muerto en el otro, si el corazón pesaba más que la pluma no podían ingresar. Su trabajo era agudo y sutil. El número ocho que corresponde a la Justicia es un número kármico.
Las líneas horizontales y verticales de la balanza y la espada juntas forman la cruz del progreso espiritual contra la limitación humana, así como también la lucha entre el idealismo y el sentido práctico, la cruz en la que nos encontramos todos clavados y por medio de la cual la Justicia se convierte en la mediadora. Dice Sallie Nichols que en momentos de tensión en los que estamos dominados por las emociones es bueno recordar la balanza y conectarse con la energía de la justicia.
En otras barajas del tarot se representaba el costado venusino, bello, de la Justicia. El símbolo de Libra es la balanza. No olvidemos que la justicia también persigue la conciliación de los opuestos y la armonía en nuestro interior y por ende en nuestro trato con los demás. La justicia verdadera es aquella que satisface, que conforma, que alivia, y la mejor manera de lograrlo es conciliar con el otro, colaborar para que juntos podamos encontrar la solución más favorable a los dos, crear valor, en ese sentido LA JUSTICIA es nuestra mejor aliada.

 

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