martes, octubre 30, 2012

El Joven Enamorado: Decisión Crucial

PALABRAS CLAVE: ENCRUCIJADA – DECISIÓN - COMPROMISO - DUDA - ELECCIÓN LIBRE - PARALISIS - MOMENTO CRÍTICO - TRIANGULO

Encontramos en esta carta a un hombre joven en medio de dos mujeres. Por primera vez dejamos atrás las figuras imponentes que vimos hasta ahora para centrarnos en un problema netamente humano. La imagen del protagonista es la de un hombre común que representa al “ego” que tiene la fuerza suficiente como para enfrentarse con los problemas de la vida. No hay una figura de autoridad a la cual recurrir como ocurría con la carta del Sumo Sacerdote en la cual los dos figuras se inclinaban buscando respuestas. Este hombre está solo a merced de su destino y sólo él deberá resolver su encrucijada. Se corresponde con el arquetipo del hombre original, que en el caso de Adán sufre la expulsión del paraíso y se siente "separado" de la totalidad. Habíamos visto que el número tres según Pitágoras era el primer número con el que se podía conformar un triángulo (el tres se correspondía con la Emperatriz). Acá esa figura geométrica se hace carne, ya que en la carta encontramos un hombre y dos mujeres. Se podría decir que si ambas mujeres se hacen presentes en la vida de este hombre es porque él está “fascinado” con ambas, aunque es posible que cada una de ellas satisfaga diferentes necesidades. En el tarot marsellés la mujer de la izquierda parece más vieja y posesiva ya que posa su mano en el hombro del joven como si ella supiera qué es lo mejor para él, mientras que la otra es joven y parecería que con su mano señala su corazón. Encima de los tres hay un ángel con una flecha que hace referencia a Cupido. Sin embargo, el ángel señala con su flecha a la mujer joven.
Esta carta se relaciona con el momento crucial en el que el protagonista del mito del héroe debe abandonar todo lo que hasta ese momento representó lo “materno” (el hogar, la comunidad, la protección, la seguridad, lo que le viene dado) para salir a la búsqueda de su verdadera esencia. La mujer joven, su ánima, representa esa búsqueda. En muchos mitos la misión del héroe consiste en el rescate de la princesa con quien se une en matrimonio, esta misma idea la encontramos en las bodas alquímicas. El amor es en realidad aquello que nos moviliza hacia el encuentro con nuestra individualidad. Y es por eso que decimos que la elección que se plantea se debe hacer desde el corazón, no ya desde lo establecido, lo que “debe ser” sino desde lo que se siente. El ángel está señalando esa mujer que es quien va a romper con la armonía existente hasta ese entonces y va a generar este conflicto, porque es quien va a llevar al joven enamorado a encontrarse con un aspecto suyo hasta ahora inexplorado, va a unirse a él a través de ella y por ende a estar más completo. El ángel está con la mujer porque la vida siempre se pone del lado de la evolución y el crecimiento. Esto no hace reflexionar acerca de nuestra libertad. ¿Se podría decir que somos libres cuando nos enamoramos? ¿No estamos acaso sometidos a una fuerza que no controlamos? La expresión inglesa "fall in love" (enamorarse) parece contestar la pregunta: fall es caer, caer en el amor. ¿Encontramos al amor cuando lo buscamos o la vida con sus misterios se encarga de poner en nuestro camino a esa persona que ya "conocemos" aunque la veamos por primera vez porque hace eco de nuestra pareja interior? Platón llamó a Eros “el deseo y la persecución de la totalidad”. A través del amor sentimos la “totalidad”, la aparente superación de la separatidad de la que habla Fromm. Un error que podría cometer el joven es creer que es la mujer como ente externo quien va a proveerle de esa experiencia de totalidad, esto es una ficción, un resabio del amor incondicional de lo materno que aún resuena en nuestra alma. Esto no sería crecimiento, ni verdadera unión con su ánima, ni compromiso, ni elección hecha con el corazón, sino intercambio de una situación por otra más atractiva que seguramente volverá a repetirse nuevamente cuando el joven encuentre un nuevo amor que vuelva a recrear la promesa del paraíso perdido. No se trata de romper con la madre porque sí y de cualquier manera ya que los aspectos negados de nuestra psiquis o no integrados correctamente luego nos perseguirán, se trata de pegar el salto para luego vincularse con lo materno desde un lugar diferente, desde la adultez.
El amor nos da vida porque nos hace crecer pero nos conecta también con la muerte, vida-muerte son las dos caras de una misma moneda, ya que el amor nos transforma, es iniciático. Todo pasaje genera incertidumbre, algo deberá morir para luego renacer, y es natural entonces que nuestro personaje dude, lo asaltan los temores ya que lo desconocido lo aterra y lo fascina a la vez. ¿Quién ganará esta contienda? El no quiere perder nada porque ambas mujeres lo completan, con las dos lo tiene todo y paradójicamente en ese afán por estar pleno e íntegro se siente infelizmente dividido, paralizado, incompleto. Este hombre busca la totalidad y esa búsqueda es legítima y natural en el ser humano, pero lo que todavía no ha entendido es que mientras la siga buscando en el afuera, mientras siga proyectando sus valiosos poderes en esas dos mujeres no habrá unión posible. Para llegar a ser un hombre este joven debe librarse de la atracción regresiva de regresar a cualquier útero que quiera contenerlo y avanzar hacia lo que le dicte su corazón. Podemos ver cómo este arquetipo actúa en la vida cotidiana, a través de los triángulos amorosos en los que un hombre se ve desgarrado entre su familia y la nueva mujer que aparece y lo fascina, en el donjuanismo mediante el cual la persona busca encontrar esa totalidad en las múltiples conquistas sólo para terminar concluyendo que “nadie” cumple con sus expectativas y poder así continuar nadando en las aguas uterinas, mientras se aleja cada vez más de su ánima.
Al número seis Pitágoras lo llamó el primer número perfecto. Es un número de consumación, el universo fue creado por el Dios del Antiguo Testamento en seis días. Marca un ciclo completo y es la antesala para un nuevo comienzo. Encontramos también el símbolo de la estrella de seis puntas que está conformada por dos triángulos: el del fuego, y el del agua, cielo y tierra, macrocosmos, microcosmos.
El Joven Enamorado, puer aeternus, hijo del dios de fuego y de la madre universal duda, y en esa duda sufre pero al mismo tiempo se encuentra comodo en su paralisis, es mejor que la mujer joven que lo atrae permanezca en la idealizacion al igual que la madre que lo nutrio y a la cual el le debe fidelidad eterna.
Cual sera su decision dependera de que el heroe en el se despierte y se suba a su carro en nuestro proximo arcano

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