miércoles, septiembre 16, 2009

El Carro en la actualidad y en los sueños











El Arcano N° 7 "El Carro" viene a continuación de "Los Enamorados". Luego de la parálisis que planteaba la escena del hombre que se debatía entre dos mujeres - el ánima por un lado representada por la mujer joven y la madre simbolizando el origen, los mandatos sociales, culturales y familiares por el otro - "El Carro" se presenta para imprimir movimiento. La duda de este Joven Enamorado que no podía decidir entre una opción y otra finalmente materializa su atracción por la mujer joven y entonces se sube a su propio "carro", va hacia la conquista de su propio destino, que no es más que el encuentro con su "self".




El carro es un símbolo muy utilizado por las distintas culturas, tanto con contenido simbolico como asi también como elemento de utilidad concreta. En términos simbólicos es el instrumento por el cual la psique se dirige hacia su transformación final, una regeneración que tiene que ver con escuchar el corazón, seguir la propia ruta, ser valiente, autónomo, independiente. Es netamente un arcano masculino entendido en términos de energía activa, emprendedora, de concreciones. Dos advertencias son necesarias a la hora de conducir el carro: destreza y prudencia. En este camino de evolución que nos muestra el tarot el ego aún es inmaduro, en el tarot marsellés es un principe quien conduce, no un rey. El conductor debe relacionarse con su "anciano sabio" para poder tener un viaje armonioso, productivo y con un buen destino. De lo contrario puede que el carro vuelque y que quien lo maneja salga lastimado o termine lastimando a otros. Esto se aplica a la vida del hombre. El camino hacia la conquista de la conciencia nunca es fácil, está plagada de peligros, y el enemigo principal puede ser la propia soberbia.




El automovil de nuestos días es el receptáculo moderno del simbólico carro, nos permite desplazarnos, conocer paisajes nuevos, proyectar en el una continuación de nuestro hogar, de nuestra "persona" entendida en términos junguianos. El hombre moderno le da mucha importancia a la tenencia del auto, sólo que generalmente lo entiende como símbolo de status y establece una relación particular con el, como si el auto fuera una prolongación de su masculinidad. El hombre urbano, alienado por la vida del siglo XXI, alejado del cosmos, de su propia naturaleza, probablemente no repare en este "condicionamiento" arquetípico. Sin embargo, la necesidad de tener un auto propio es intensa. Surge en la adolescencia, época en la cual la persona está construyendo su identidad, momento en que el estado autoriza la expedición de la licencia de conducir y se mantiene a lo largo de la vida, con especial énfasis en el género masculino, sin dejar de lado a las mujeres que han conquistado en gran medida su individualidad.




El hombre y la mujer sueñan. La psiquis tiende a tomar elementos concretos de la realidad, es posible que sueñen con carros romanos o egipcios, pero es más probable que ese carro antiguo sea ahora un auto contemporáneo. En términos generales podemos relacionar el hecho de soñar con esta temática con el simbolismo del carro. Por supuesto que es necesario saber en qué contexto se majera ese auto: si quien sueña es el conductor, si es copiloto, qué sucede en la escena, etc. En principio es posible que el soñante se encuentre en un momento marcado por una gran necesidad de actividad, independencia y autonomía, o que desee experimentar cambios, experiencias nuevas. Lo masculino entendido como energía pareciera estar destacada, sea el soñante un hombre o una mujer, los atributos "positivos" de El Carro se aplican a esta situación. Sin embargo, si en el sueño el auto vuelca, choca, se cae a un precipicio o por cualquier circunstancia el conductor pierde el control del vehículo estamos frente a la sombra de "El Carro" y se aplica lo dicho anteriormente. El soñante no puede controlar su individualidad, se escapa de su control, se destruye, cae, se entrega al abrazo de la "Gran Madre", no puede avanzar.




El Carro entonces representado en los sueños como un auto contemporáneo simboliza nuestros deseos de dejar partir cualquier situación, creencia, mandato, etc que nos aparte de nuestros deseos más profundos. Así como el héroe-guerrero parte de su comunidad para conquistar su cometido, el hombre moderno también siente la necesidad de luchar contra sus aspectos regresivos y liberar su ser.




En mis cursos de tarot utilizo las técnicas de interpretación de los sueños basada en lo arquetipal para comprobar cómo los arcanos van despertando contenidos inconscientes en quienes los reciben. Independientemente de ello, creo que conocer la dimensión simbólica de nuestra realidad nos permite comprendernos mejor como seres humanos hermanados por nuestra herencia arquetípica, ancestral y por ende enriquecer nuestra existencia.