sábado, mayo 30, 2009

El N° VII - actividad

Es el numero de El Carro, cuando llegamos a este arcano, la decision ya fue tomada previamente, la encrucijada quedo atras y ahora el carro avanza con toda su energia. El peligro que plantea es la temeridad y la soberbia. Las condiciones para llevar este carro a buen termino son la destreza y el equilibrio, si el conductor no puede dirigir su propio yo dificilmente pueda conducir el instrumento que lo lleva a su propio descubrimiento.
El siete de espadas combina la acción, la autodeterminación y el mundo de la mente. Podemos estar ante una energia mas dispuesta a abrirse a ideas nuevas a diferencia de lo que veiamos en el cuatro de espadas. En el seis nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar y para decidir. El riesgo es volvernos agresivos verbalmente, volver a caer en la creencia de que nuestro camino es el único posible.
El siete de bastos nos conecta con un exceso de energía, entusiasmo y pasion. El riesgo es dañar lo ya conseguido, volverse impacientes, desbordados.
El siete de copas plantea una dispersión en la energía afectiva. En el seis volvimos al pasado, epocas en las que fuimos amados y amamos, nos hicimos conciente de nuestra necesidad de amar. Si nos volvimos dependientes de ese afecto, o nos colocamos en la postura del niño que demanda y reclama para si sin tener registro del otro, ahora en el siete hay confusión, ilusiones, autoengaño. No estamos capacitados aun para amar profundamente. El chakra cardiaco sigue bloqueado. Seguimos sometidos al ego que exige afecto, es egoista, vive en la ficcion que se crea.
En el siete de oros vemos el fruto del aprendizaje que planteaba el cinco, en ese tiempo la vida nos conecto con la carencia, luego volvimos a empezar, quizas necesitamos de la asistencia del otro, comprendimos lo que es sufrir necesidades y por lo tanto asistimos también nosotros a los demas. En el siete de oros con esta conciencia nos concentramos en nuestros recursos internos y los pusimos a trabajar, comprendemos que el dinero es energía, nos hacemos concientes del esfuerzo de hacernos cargo de los aspectos materiales de la vida. Sentamos las bases de la prosperidad.